La ausencia prolongada de la participación en el mercado laboral, junto con la presencia de otras deficiencias, generan un bajo nivel de empleabilidad que es preciso resolver para mejorar la posibilidad de acceder a un puesto de trabajo. Por ello es preciso cualificar y
capacitar para el desarrollo de una actividad laboral a aquellas personas que presentan un bajo nivel de empleabilidad para las empresas.
Para todo ello, es necesario desarrollar un itinerario de inserción personalizado y adaptado
a las necesidades y carencias que presenta una persona en los diferentes ámbitos de
intervención posible, que son:
- Prestaciones básicas. Donde se engloban las actuaciones dirigidas a asegurar las necesidades básicas de alojamiento y manutención.
- Acompañamiento personalizado. Intervenciones que requieren un tratamiento personalizado y cualificado para resolver otras problemáticas y carencias como desintoxicaciones, apoyo psicoafectivo, ocio y tiempo libre,etc..
- Formación y habituación laboral. Medidas para mejorar la capacitación y cualificación hacia el trabajo de personas desempleadas.
- Acceso al empleo. Autoempleo, empleo por cuenta ajena, centros especiales de
empleo o empresas de inserción.
Ahora bien, los itinerarios de inserción no son lineales, ya que se pueden iniciar en cualquiera de los ámbitos enumerados y, en cualquier momento, podemos necesitar actuar
simultáneamente sobre los otros al detectar carencias añadidas a las que se estén trabajando en ese momento. En todo caso, es necesario desarrollar las intervenciones desde el
punto de vista de su integralidad, coordinando en el espacio y en el tiempo actuaciones que
incidan sobre todos aquellos aspectos que propician situaciones o riesgo de exclusión.